El adoctrinamiento político infantil

diario de león – tribuna

DAVID DÍEZ LLAMAS SOCIÓLOGO

EL SOCIOLOGO LEONES DAVID DIEZ LLAMAS

EL SOCIOLOGO LEONES DAVID DIEZ LLAMAS

Hay un cierto consenso social en considerar que cada vez más «la información es poder». Se dice que la principal materia prima, ya actualmente y aún más en el futuro, son «los datos». Por ello mismo se da especialmente valor a lo que es el análisis de esa información. La interpretación que se pueda dar de esos datos puede ser clave para afrontar con éxito los diferentes retos.

En este contexto es un riesgo especialmente relevante el de la manipulación de esa información en función de unos determinados intereses. Ello resulta aún más grave si se hace con el apoyo institucional de dinero público.

Cuando todo esto se hace en espacios o publicaciones dirigidas al público infantil la situación se hace particularmente inaceptable. Una cadena pública como TV3 en su programa infantil infoK de Super 3 ha adoctrinado a los niños con el mensaje de que los dirigentes del Gobierno de la Generalitat son presos políticos en cuanto han sido encarcelados en función de «cómo piensan» y no tanto por «cómo actúan». Se les ha dicho en ese programa, que esas personas han sido encarceladas «por ser independentistas». Casualmente hay que recordar que el Gobierno de la Generalitat ha gastado en publicidad institucional un 25% más que todo el resto de gobiernos del Estado. Seguir las tesis de aquellos ejercen el control del medio tiene también su premio económico.

En otros casos, como ETB, también han surgido polémicas sobre la base de aquello que trasmitían en sus actuaciones los conocidos payasos Txirri, Mirri y Txiribiton. Ya no se trata tanto de exaltar «lo propio» como de ridiculizar al contrario. Este mismo esquema ha sido utilizado por alguna marca comercial en su publicidad. Al final es lo que siempre, se ha utilizado desde las posiciones xenófobas.

En todo caso esta forma de actuar no es exclusiva de esos medios y Comunidades. En Castilla y León existe la Fundación Villalar que entre otras cosas se ha dedicado a hacer un comic dirigido especialmente a los niños para adoctrinarlos en las tesis castellano-leonesas. La verdad sucumbe ante los objetivos ideológicos que se persiguen y así en ese caso tenemos hasta castellano-leoneses que vivían en la prehistoria. No se busca el conocimiento, se busca inculcar ideas y hacerlo del modo más fácil y sencillo ante una población infantil con menos medios de defensa. Se quiere instalar en ellos unas determinadas convicciones para que luego puedan crecer con ellas. Un presupuesto de varios millones de euros anuales lo facilita.

No hay libertad sin pluralidad. Probablemente la independencia de los medios informativos sea una quimera, pero al menos hay que conseguir que no haya una «voz única», ni que las emisiones dirigidas a la población infantil se utilicen para proclamas ideológicas. Especialmente debe ser así en los medios públicos que se mantienen en base al dinero que aporta la ciudadanía.

En la trasmisión de valores que trascienden a lo que son las diferentes opciones ideológicas, debería de darse una mayor coherencia. No puede ser que un medio haga una campaña contra las drogas pero luego en un programa de audiencia infantil y juvenil se ridiculice a alguien por no haberse emborrachado. En la trasmisión de modos y códigos de conducta los medios de comunicación (especialmente los asociados a la imagen) cobran cada vez más importancia.

Hoy en día se está cuestionando en qué medida el sistema educativo es una canal de adoctrinamiento en base a las normas que se marcan desde algunos responsables políticos. Hay que buscar respetar lo que debe ser «la libertad de cátedra» pero a la vez evitar que ello luego se utilice para inculcar lo que puede ser la forma de pensar de un determinado profesor a su alumnado. Diría que cuando lo que se dice en esas clases coincide con lo que se desearía que se dijese desde el poder, ello se admite sin problemas. Sin embargo la cuestión puede ser totalmente distinta si esas comunicaciones van en la dirección contraria a los postulados que defiende el correspondiente poder político en ese ámbito educativo.

La solución es complicada. La libertad se ha utilizado en demasiadas ocasiones para justificar el adoctrinamiento en un determinado modo de pensar. El control excesivo puede llevar a establecer que la fuente de comunicación esté absolutamente contaminada por aquellos que ejercen ese control. Considero que es la pluralidad lo que en mayor medida podría garantizar un mejor uso de esos medios de comunicación pública. Para que se pueda dar esa pluralidad habría que asegurar la presencia entre los que ejercen el control de diferentes sensibilidades y apoyos suficientemente mayoritarios. Además creo que sería deseable que hubiera algún medio que garantice no tanto que «se diga la verdad» (que es plural en sus puntos de vista) como «evitar que se mienta» (y se trasmitan cosas que son objetivamente falsas).

Puedo entender que el camino es complicado, pero será fundamental el evitar el adoctrinamiento infantil en base a las propias creencias. El dinero de todos debe estar al servicio de todos, el partidismo es cuando sólo está al servicio de una parte (y desgraciadamente hay demasiados ejemplos de ello).

lunes, 11 diciembre 2017 por