La identidad leonesa de ‘Cantábrico’

Opinión – Diario de León

David Díez Llamas Sociólogo

992650_1Me refiero a la película Cantábrico. Su director Joaquín Gutiérrez Acha lo ha dicho con claridad «más de la mitad de esa película está rodada en parajes leoneses». A lo que añade con cierta sorpresa «lo que contrasta con el nulo apoyo recibido desde la Junta de Castilla y León». Ahora cabría preguntarse ¿cuántos de los espectadores que vayan a ver esa película la asociaran con un territorio leonés? No tengo ninguna duda de que la vinculación será mucho mayor con Cantabria, con Asturias, con Galicia… Es decir las comarcas leonesas aportan la «sustancia» (el metraje de la película) pero otros se llevarán lo que son los valores de imagen. Todo ello con la complicidad de unas instituciones que pagamos entre todos, pero que en nada se las deja ver en defensa de nuestra identidad a no ser para tratar de hundirla más.

¿Qué consecuencias tiene todo ello? La identidad no es sólo un sentimiento, sino que tiene repercusiones económicas claras. Por decirlo de algún modo «no se puede vender, lo que no existe». En el caso de que está película estimulase el venir a conocer estos paisajes «cantábricos» ¿Dónde cree el lector que se iría el turista? Más allá de ello también se desarrolla una imagen que luego contribuirá a que en un momento dado esos turistas vengan a visitarnos. Lo que «no existe» es muy complicado que pueda competir con aquellos que ofrecen «paraísos» o «territorios infinitos». Una marca ya sea comercial o institucional lo que busca en un primer momento es notoriedad. Luego ya se tratará de dotar de valores positivos ese conocimiento. En nuestro caso ni siquiera pasamos ese primer corte de «conocimiento y notoriedad».

Esa «anulación» de la identidad leonesa también tiene consecuencias en otros muchos planos de la economía. Es perfectamente conocida la importancia de los valores de imagen en la venta de los productos. El prestigio que alguien pueda asociar a una determinada denominación (Alemania=tecnología por ejemplo) lleva a que se vendan sus productos más fácilmente y también a un precio superior. Ello muchas veces con independencia de la veracidad o no con la que se sustenta esa imagen. En el caso leonés no es tanto que tengamos una imagen negativa como la falta de reconocimiento social en el marco español (de ello es buen ejemplo está película). Tenemos recursos (en este caso naturales) pero se vinculan a otras tierras. Por poner un ejemplo el rodaje de las escenas con osos se produce en tierras leonesas, pero será Asturias quién fomente la asociación de ese animal con su territorio. En consecuencia aquellos que buscan un turismo vinculado a la naturaleza tenderán a irse a Asturias. Ello incluso provoca que en algún caso para tratar de recoger ese tipo de turismo, establecimientos hoteleros ubicados en territorio leonés hayan tendido a promocionarse en los catálogos de turismo como «asturianos». Todo ello con la pasividad habitual de las instituciones.

La película Cantábrico se promociona en diferentes medios. El tráiler en internet lleva 500.000 visitas. En televisión se pueden ver referencias anunciadoras, especialmente en aquellas cadenas que han colaborado en su producción. Hay carteles en vallas publicitarias, en los autobuses, en la Gran Vía de Madrid. Hay entrevistas en radios y periódicos. Sin embargo todo ese esfuerzo de difusión, en el caso leonés se desvanece entre las manos por cuanto muy pocos van a identificar que aquello que van a ver, que esas espectaculares imágenes están rodadas mayoritariamente en León. Duele y aún más que las instituciones no pongan en valor esas señas de identidad leonesa. Podríamos decir que «somos mucho más de lo que parecemos ser». No tengo mayor duda de que la situación sería distinta si la Región Leonesa fuese una de las autonomías que componen el mosaico español. Ello nos daría carta de identidad y es seguro que ello facilitaría la asociación de las imágenes de la pantalla con el territorio donde mayoritariamente se han rodado. Ello además de un valor sentimental tendría un efecto en las economías locales.

Con todo, incluso en este marco autonómico en teoría podría producirse esa defensa. Sin embargo como el propio director (que no es leonés, ni leonesista) reconoce, la promoción de la película se ha dado en cualquier otra autonomía menos en Castilla y León. Diría que la apuesta es más por conseguir que desaparezca cualquier referencia a «lo leonés». No es que no se promocione, es que se busca silenciar y acallar.

Diría que todo ello debería herir sensibilidades leonesas con independencia del pensamiento político de cada cual. Sin embargo tan sólo se escuchan los silencios. Uno intuye que puede ser consecuencia del temor a que el levantar la voz, en clave leonesa, pueda dificultar las aspiraciones políticas de algunos dirigentes.

Para terminar les quiero contar una anécdota. Se dice que cuando el ayuntamiento de Boñar votó la cuestión sobre la autonomía leonesa, alguien dijo que hasta el oso que había disecado en la sala del plenario tenía la mano levantada para votar favorablemente la moción en defensa de una autonomía leonesa. Seguro que los que aparecen en la película Cantábrico estarían de acuerdo con esa decisión