Las malas formas

La Opinión de Zamora

Hay políticos que están en la política por supervivencia, no por servicio público

PEDRO ANGEL GALLEGO DE LA TORRE. PRESIDENTE DE UPLLa falta de expectativas laborales, unida a salarios de supervivencia que no permiten el desarrollo de las personas, los recortes en los servicios básicos, el cuestionar a diario los valores que fueron la base de la sociedad, son algunas de las causas que provocan tensiones en una sociedad que no ve salida a tanta y tanta frustración.

Todo esto se traduce en una mayor tendencia hacia los casos de violencia física, verbal y a ser poco tolerante con las opiniones y actitudes de los demás. Violencia de género, acoso escolar, apaleamiento entre jóvenes, fraude, corrupción, actitudes radicales frente a otros planteamientos no coincidentes son situaciones cada vez más habituales, que causan una terrible alarma social y que la clase política con capacidad de decisión, no muestra un atisbo de imaginación para mitigar esta situación en la que nos encontramos inmersos.

Es muy preocupante que los políticos no sean capaces de ponerse de acuerdo para resolver los problemas planteados por los ciudadanos, ya que siguen empeñados en sus planteamientos partidistas que defienden como los únicos válidos con tal de no perder su cuota de poder. Es muy preocupante que algunos líderes de las formaciones políticas que deberían ser un ejemplo de tolerancia, de unidad y de saber estar traten de imponer sus opiniones a costa de lo que sea, empleando incluso, hasta las malas formas. Éstas son las que provocan crispación y mucha violencia en una sociedad tan mediatizada como la nuestra.

 Que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, tenga que reprender, como a niños de colegio, en el Congreso de los Diputados a Pablo Iglesias y a otros diputados de su grupo que se enzarzaron con un diputado del PP recriminando sus actos con “ustedes quieren que nos respeten los ciudadanos y ese respeto se gana aquí cada día, de la mañana a la noche y especialmente respetando a quienes son o pueden ser sus oponentes políticos?”. “Son parlamentarios todos que representan a los españoles”, es una situación que debe llevarles a la reflexión porque no es lo que se espera de ellos y desde luego nada gratificante para los ciudadanos.

Que se produzcan purgas, al más estilo estalinista eso sí sin sangre, con los perdedores del Congreso de Vistalegre, cuando las bases pedían a gritos unidad es un mal ejemplo para la democracia. Que los independentistas catalanes para enmascarar su falta de capacidad de gobierno enfrenten a la sociedad catalana con el resto de españoles son actitudes fascistas que recuerdan los peores años de la dictadura franquista en la que el aparato publicitario del régimen creaba fantasmas “judeomasónicos” para culpar a los demás de todos los males.

Hay políticos que están en la política por supervivencia, no por servicio público, lo que contradice las expectativas de los electores que les otorgaron su confianza para administrar, no para ver en ellos malas artes a la hora de hacer política. Es importante que cuiden las formas y el lenguaje ya que sus actuaciones son muy visibles y provocan situaciones enfrentadas en una sociedad que lo que menos necesita es la provocación.

Sin entrar a juzgar el contenido del enfado del Concejal de Personal de nuestro ayuntamiento benaventano sobre la información vertida en un medio de comunicación local respecto al “descontento de la gente de los puestos del mercadillo”, dice el concejal en una nota publicada en las redes sociales, que respeta la libertad de prensa pero le acusa de no contrastar la información y de “mentir o fomentar la política del fango”, calificándolo de “pseudomedio”. Estos calificativos empleados con la idea de menospreciar el trabajo del medio de comunicación sobran ya que debe controlar su ira y argumentar con serenidad lo que él considera su verdad. Esas expresiones son las que provocan irritabilidad y división entre los ciudadanos. Es muy posible que el concejal no sea consciente del daño que se hace a sí mismo al comunicarse de esta forma con sus electores o simpatizantes. Reconozco que alguna vez, casi todos, hemos caído en estos mismos errores, pero esto hay que erradicarlo totalmente para evitar enfrentamientos entre los ciudadanos.

Me parece bien que la oposición desde la barrera, que es donde mejor se ven los toros, haga folletos denunciando los incumplimientos de las formaciones de izquierdas en el Ayuntamiento de Benavente y que lo compare con los logros realizados en su etapa de gobierno, pero sepan que en la práctica esto no aporta gran cosa a la política local. Animo a la oposición que haga otro folleto con propuestas reales a los incumplimientos denunciados, que como dice el refrán el agua pasada no mueve molinos y ahora toca ser constructivos a la vez que críticos