Las primeras cortes parlamentarias

Rogelio Blanco, ex director general del libro, archivos y bibliotecas y proponente ante la UNESCO de los DECRETA generados en las Cortes Leonesas para su declaración como memoria de la humanidad

Rogelio Blanco, ex director general del libro, archivos y bibliotecas y proponente ante la UNESCO de los DECRETA generados en las Cortes Leonesas para su declaración como memoria de la humanidad

Los sucesos singulares de la historia ni recomponen el pasado ni mejoran, por sí mismos, a las presentes instituciones, mas sirven para avivar la memoria de los moradores de un territorio. Recordar y reconocer el pasado ayuda a encarar el futuro a fin de no avanzar a ciegas.

El 18 de junio de 2013 la Unesco declara Memoria de la Humanidad los Decreta emanados en las Cortes del Reino de León del año 1188 convocadas, a la sazón, en Curia Plena en la colegiata isidoriana por el rey Alfonso IX por ser el «testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo» y, a su vez, se reconoce al lugar como «Cuna del Parlamentarismo».

Esta declaración no es un regalo. Es un reconocimiento a un suceso histórico único que se adelanta 27 años a la afamada Carta Magna inglesa, nacida en 1215 en las praderas de Runnymede, y que hasta la fecha concitaba tales reconocimientos. León, pues, desbanca la primacía inglesa como primera manifestación parlamentaria. La Cortes de 1188, además de adelantarse temporalmente, se desarrollan tras la convocatoria de todas las representaciones o poderes existentes: rey, nobleza, clero y pueblo. Representación que, por otra parte, no sucede en las inglesas ya que no se tiene en cuenta al pueblo.

Estos y otros detalles, los propios los contenidos de los Decreta, magnifican el acontecimiento leonés y su relevancia histórica. Tal suceso y la abundante documentación existente motivaron que desde la Dirección General del Ministerio de Cultura, —Dirección y Departamento suprimidos en 2012—, que coordinaba y, ya a finales del último gobierno del presidente Rodríguez Zapatero, cuidadosa y documentalmente se propuso ante el citado organismo internacional para que fueran declarados Memoria de la Humanidad. Con la ayuda de activos archiveros se preparó un expediente abundante y detallado a sabiendas de la posible resistencia vanidosa del ámbito anglosajón ante la pérdida de una estimada referencia histórica internacional. El esfuerzo mereció la pena y personalmente, como demócrata y como leonés, sentí el aliento del mismo toda vez que hubo de mantenerse durante el año 2012 y primera mitad de 2013 dado que reinaba cierta pasividad por parte de los nuevos responsables gubernamentales.

La inacción motivó el compromiso personal ante los contactos logrados durante 8 años como director general, sobre todo iberoamericanos, a fin de que apoyaran la propuesta hispana. A partir de la declaración, —junio 2013—, los intentos de descalificación o aminoramiento de la importancia del suceso o la apropiación partidista se han reiterado.

A modo de ejemplo, el creer y difundir que el acontecimiento pertenece únicamente a la capital del viejo Reino, olvidando que la representación en aquellas Cortes y la producción de Decreta o Curiales prosiguieron generándose en las diversas convocatorias realizadas por el rey Alfonso IX y en diversas ciudades del Reino(Santiago-1194, Benavente-1202, Lugo-1204, León-1208, Benavente-1228).

De igual modo, desde otros lugares se ha pretendido suplantar el hecho leonés y sin pudor tergiversar la historia a la vez que se abundaba en la exaltación de espurias pretensiones nacionalistas con relatos de sucesos inexistentes.

Tales comportamientos siembran ruido y se alejan de la necesidad de reflexionar acerca del acontecimiento medieval y de la importancia de los valores democráticos que cual rizoma cruza y se mantiene durante siglos.

Tal cuestionamiento y ausencia de reflexión sucede en un momento en el que afloran ciertos cuestionamientos a la democracia, máxime cuando se desacredita una de las herramientas más garante de la misma: la ley.

El ruido, la ignorancia o la desfachatez alcanzan en fechas recientes el punto álgido tras la carta del presidente Rajoy a la primera ministra Theresa May. En The Guardian nuestro presidente reconoce al Reino Unido «porque es la cuna del parlamentarismo y el Estado de derecho».

Ni propio ni razonable es el desconocimiento de un político de tal rango; tampoco, y en democracia, se justifica el olvido de esta referencia histórica propia. Las reacciones no tardan en llegar. Sobresalen las de los leoneses. Nuevamente el presidente reincide en la impertinencia, pues la carta remitida y publicada por los medios leoneses vuelve a abundar en lo desafortunado que se halla en este caso. Se trata de una misiva plena de desatinos que se agravan por la acumulación de los mismos y por su origen.

En primer lugar vuelve a mentir: su Gobierno, como se explicó anteriormente, solo ha recogido los frutos de la gestión del anterior y no estuvo activo en el caso. En segundo lugar, los reconocimientos a León y al carácter de los leoneses se acercan al ridículo y la suma de tópicos consabidos y agrupados se acerca al insulto.

La biografía infantil de cada cual se administra personalmente, pero si usted, Sr. Presidente, reconoce disponer desde temprana edad de conocimientos del singular suceso a través de la lecturas en textos señeros, es llamativo que no los ignore en tal contacto bilateral internacional, además ante el país «competitivo» en relato que aquí se señala.

Estimo que la mandataria del Reino Unido no le exigiera tal declaración y más bien parece una actitud de genuflexión innecesaria. De ahí que el error no se subsana con una carta insulsa a los leoneses y más bien una corrección del mismo allí donde éste se propaló. ¡Señor Rajoy, los contenidos de su carta, uno a uno, los leoneses se los saben, pero les gustaría que usted supiera más de sus aportaciones a la historia de la humanidad y de sus problemas actuales, pues son cuantiosos!

Sea bienvenido el próximo mes de enero a estas tierras llenas de historia por la que bregan personas silenciosas y cargadas de memoria. Parece bien que se acerque en el AVE, gran medio de comunicación y de progreso, mas sería deseable que durante el viaje se informara de la situación del noroeste español, espacio casi coincidente con el viejo Reino; y, en concreto, se informe de la situación en la que se halla la provincia leonesa a la que tanto quiere y a la que varios indicadores apuntan dramáticos descensos económicos y demográficos. Sería deseable, señor Presidente, que al menos esta vez no mienta, se informe y no se equivoque.

viernes, 22 diciembre 2017 por