Tiempo y distancia entre dos procuradores

Opinión – Diario de León

MÁXIMO SOTO CALVO ASOCIACIÓN PRO IDENTIDAD LEONESA

Máximo Soto Calvo

Máximo Soto Calvo

Antonio Silván y Luis Mariano Santos, con la justa salvedad del tanto monta en cuanto a prelación nominal, por su actuación autonómica merecen un punto de atención.

Desde hace tiempo, mi inquietud leonesa, me ha llevado a poner el punto de mira en el comportamiento político del señor Silván, siempre proclive al ente autonómico, algo difícil de comprender por aquellos que compartimos el vivo sentimiento de ser leonés.

Nunca, a nuestro ínclito paisano le he escuchado, o podido leer frases en las que citara a León como región, ni en momentos de desinhibición de machaconería política, y mucho menos cuando hablaba «ex cátedra» autonómica, momento en el que «se gustaba» adornándose con lo mejor de la cosecha castellanizadora. Ejemplo «Yo creo en la Comunidad de Castilla y León…». ¡Que ya es creer!, a poco que pongamos nuestra atención en cómo está montada estatutariamente, sobre la falsedad garante de un pueblo inexistente: castellanoleonés.

Su pasado en la Consejería de Fomento, lejos de ser glorioso lleva la etiqueta tacaña con lo leonés. Pero ahí está de alcalde y de procurador. Comprobable es que el pueblo leonés dada su tolerancia, llegado el festival de votos, tiende al olvido y se deja llevar por los preclaros políticos que se dicen leoneses. Ésos que ejercen, es un decir, ahítos del partidismo impuesto. Si pretendiéramos encontrar la clave, tendríamos que poner la atención en el sufragio ideologizado, que llega a borrar el criterio de lo leonés.

Como alcalde, su efectividad está por demostrar. León capital es algo más que Ordoño II. Y la Cuna del parlamentarismo, de los cartelones de su antecesor, lo fue para el Reino de León, ése… el «viejo reino» que, cuando más, citan así desde el ente.

Ahora cuando la Unesco ha dictaminado lo del Parlamentarismo, el ente autonómico se apunta al dato. ¿Acaso en los treinta tantos años de comunidad ignoraban la efeméride, no sólo digna de una sesión plenaria de las Cortes autonómicas en la linde la usurpación histórica y relumbrón, sino para el justo asentamiento de ellas en León?

A Luis Mariano Santos, como procurador autonómico por UPL, para el que en su momento dije depositar el voto, y añadía: como mal menor, bien es verdad que sin animadversión personal, ahora no tengo más remedio que retirar la coletilla, con toda justeza y humildad. Ha sabido moverse parlamentariamente en el ente, a pesar de lo inabarcable en soledad, mostrado que estamos los reivindicativos leoneses allí presentes día a día.

En el pleno del claustro isidoriano, cuando se examinaba la labor del Procurador del Común, en el corto tiempo que el reglamento lo permitía, aunque la presidenta le reconviniera, no dejó de decir que los leoneses estábamos en el exterior reivindicativos. Mostrando a continuación estar muy al corriente de lo poco positivo de la actuación del Procurador del Común ante la escasa receptividad de las instancias autonómicas. En una Comunidad que no es hostil, adoctrina a los jóvenes leoneses y no nos reconoce como región.

Y hasta se permitió falar en llionés, para recordar la obligatoriedad de mantener vivo el leonés, conservarlo y protegerlo por interés cultural, como legado de nuestros antepasados, aunque siendo patrimonio leonés escueza al ente. Sus expresiones como: patrimonio de las regiones de León y de Castilla marcando la birregionalidad, no hacen otra cosa que mantener vivas las diferencias territoriales e identitarias.

No se tomen éstas como sus más significativas actuaciones, sencillamente son una muestra de una labor en la que un buen decir marca las necesarias diferencias, siempre tendentes a evitar la anulación regional leonesa. Mi agradecimiento leonesista. El tiempo, y la perspectiva que conlleva, han ido marcando distancia entre ambos políticos.