TRIBUNA: EL NUEVO REINO DE LEON

David Díez LLamas. Sociólogo 15/02/2013 Diario de León

Uno diría que en los actuales momentos a los leoneses como mucho, se nos reconoce que tuvimos un pasado como Viejo Reino. Incluso se tiende a situar ese pasado en tiempos muy lejanos, haya por la edad media en los que hubo unos Reyes de León que en demasiadas ocasiones nos vemos en obligación de reivindicar como propios. Hay una historia interesada que promueven las instituciones oficiales para darse cobertura a ellas mismas, eso sí con el dinero de todos. Sin embargo parece como si a partir de 1230 la condición de territorio con identidad y personalidad propia del Reino de León desapareciese. Diría que incluso a los propios leoneses nos gusta regodearnos en exceso en nuestra edad media.

Sin embargo, la realidad es muy distinta. La personalidad e identidad leonesa se mantienen a lo largo de la historia, bien en forma de Reino de León o de Región Leonesa hasta la llegada del Estado de las autonomías. Así en la Corona de Castilla que Pérez Bustamante analiza en su tesis doctoral tenemos que divide 5 grandes circunscripciones: León, Galicia, Castilla, Murcia y Andalucía o Frontera. Es decir la identidad castellana se circunscribía a uno de esos 5 territorios. Además mientras el valor diferencial leonés era tan importante que se hacía necesario incluirlo en la propia denominación de la Corona a diferencia de lo que ocurría con Galicia, Murcia o Andalucía. Es decir se habla de Castilla y León pero no de Castilla y Andalucía o Castilla y Galicia. El territorio que marcaba un valor diferencial era León y no tanto Andalucía o Galicia, aún cuando ahora se nos quiera hacer creer que «los leoneses somos más castellanos que los andaluces o gallegos». Esa identidad llega hasta el Estado de las autonomías al que llega la Región Leonesa de Zamora, Salamanca y León. Esto es algo que he analizado en la que fue mi tesis doctoral sobre la identidad leonesa en su momento publicada por Diputación, agotada actualmente y que me gustaría poder reeditar.

Sin embargo soy de los que creen que desde el reconocimiento a nuestra personalidad histórica hemos de avanzar hacia el futuro. Considero que en la Región Leonesa la crisis actual se extiende y profundiza bastante más allá de lo que es la crisis general y tiene uno de sus fundamentos en el marco autonómico actual. Sin embargo tampoco creo que debamos quedarnos en regodearnos en estas circunstancias negativas. Se hace necesario dar pasos para avanzar en superar nuestros actuales problemas, sabiendo que el camino es largo pero también que el futuro no está escrito y que nos corresponde a los leoneses poner los medios para hacerlo lo mejor posible.

En esa línea este artículo quiere colaborar a que los leoneses y también los leonesistas pongamos más el acento en el ¡nuevo! Reino de León (con la denominación que se quiera). En ese sentido creo más importante el futuro de lo que vayamos a ser que discutir el pasado de lo que fuimos. Todo ello sin que siga resultando necesario el defender nuestra historia, nuestras costumbres y nuestras tradiciones frente a los atropellos que suelen sucederse.

Soy de los que creen que en las sociedades actuales el progreso económico viene en gran medida determinado por la caracterización de las personas que habitan un determinado territorio. Es decir el principal recurso de un medio son las personas que viven en él y no tanto los recursos materiales que pudieran encontrarse en él mismo. También creo que se hace necesario contar con personas que pongan el acento más en lo que es su forma de ser que en los conocimientos que pudieran tener. Es decir se precisa una vuelta a valores como la iniciativa, la responsabilidad, el esfuerzo, el sentido de la medida o los principios éticos. En ese sentido es una premisa básica el tener confianza en nosotros mismos, en nuestras propias posibilidades. Diría que hay un exceso de discurso derrotista (que por ejemplo se manifiesta en las esquelas que hemos visto muchas veces sobre el Reino de León). Al igual que para superar una enfermedad es necesario que el enfermo crea en esa capacidad de superarla, en el ámbito social viene a ocurrir lo mismo hay que desarrollar la confianza en la capacidad de superar la actual situación. Los errores no caducan.

En ese mirar hacia el futuro desde el leonesismo debemos de ser capaces de articular un discurso propio. Hay que ser capaces de salir de los propios círculos y ofertar cosas innovadoras al medio social en su conjunto. Hay que adentrarse en los diferentes territorios sociales y geográficos así como buscar que en cada uno de ello se nos aporten cosas para poder trasmitirlas y darles voz. También tener la suficiente capacidad para sorprender, evitando que alguien considere que resultamos excesivamente repetitivos.

Este artículo quiere ser una invitación a reorientar el rumbo, a buscar nuevos caminos, a explorar e investigar sobre el futuro que queremos y como debemos avanzar en alcanzarlo. Nadie ha escrito el futuro y es a nosotros a los que nos corresponde escribirlo.